"El Ojo y la Niebla" es un vibrante retrato que fusiona el arte figurativo estilizado con la audacia geométrica del Post-Cubismo y la energía cromática del Pop Art.
Realizada inicialmente en acrílico y perfeccionada digitalmente, esta pieza se caracteriza por su fuerte contraste emocional y visual. El rostro, de un color verde saturado, exhibe una mirada única y penetrante, que se opone a la enorme flor central de textura gris, sugiriendo un velo o un estado de introspección.
El fondo se divide en bloques de color cálido y patrones que complementan la intensidad del primer plano. Es una obra audaz que explora la identidad oculta y la tensión entre la expresión visible y la naturaleza simbólica.
