Este cuadro nació en 2019, en una Cuba marcada por los apagones y la soledad de la pandemia. Sin acceso a lienzos por su alto costo, mi única opción fue el papel y la luz de un farol para vencer la penumbra. Representa la resistencia de crear cuando todo parece estar en contra; es el reflejo de la tristeza y la escasez transformadas en arte.
Hoy, viviendo en otro país, he logrado transformar digitalmente esta obra que viajó conmigo en avión. No es solo un dibujo, es un pedazo de mi historia y la prueba de que, incluso sin recursos, el corazón siempre encuentra una forma de expresarse.Pintando con el alma y un farol!
